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El oficialismo perdió votos por derecha

Por Alejandro Belkin – Las recientes elecciones a cargos legislativos muestran que el oficialismo disminuyó sensiblemente su caudal electoral. Sin embargo, continúa siendo la primera fuerza a nivel nacional. En todo el país, obtuvo 5.081.671 votos, un 26,55%. En segundo lugar aparece el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) con 4.506.648 sufragios, que representan un 23,55%. Como tercera fuerza se ubica la alianza Unión-Pro, que alcanzó a sumar 3.391.391, un 17,72% (La Nanción, 30/06/2009). En el año 2007, el gobierno había ganado en 20 de los 24 distritos electorales, esta vez sólo triunfó en 12. Además, “el oficialismo perdió en 6 de los 7 principales distritos, que equivalen, los 6 juntos, al 71% del padrón electoral nacional. La única de esas primeras 7 que ganó es Tucumán (Nueva Mayoría, 29/06/2009)

A pesar de mantenerse como primera minoría, el Frente para la Victoria (FPV) resignó una veintena de bancas de las 72 que puso en juego, entre senadores y diputados (Crítica, 29/06/2009). En la Cámara alta “perdió la mayoría propia e incluso quedó apenas por debajo de la línea necesaria de 37 bancas para tener quórum por sí solo. El bloque K conservará 36 senadores, con lo que a pesar de seguir siendo la primera minoría se verá obligado a buscar alianzas para poder promover sus proyectos. […] Los números son contundentes: de las ocho provincias en las que se elegían senadores, el Frente para la Victoria sólo pudo imponerse en tres: Tucumán, Chubut y La Pampa” (Página 12, 29/06/2009). Por su parte, en la cámara de diputados, “el kirchnerismo se mantiene como primera minoría, pero a partir de diciembre pasará de 115 a 96 legisladores” (Página 12, 29/06/2009).

Inmediatamente después de conocerse el resultado de las urnas, todas las fuerzas políticas y sociales comenzaron a reacomodarse y a tomar posiciones. Al día siguiente de las elecciones, la City festejó la derrota del kirchnerismo, las acciones del Grupo Clarín y las de Siderar, filial de Techint, aumentaron 30 y 14 por ciento respectivamente (La Nación, 30/06/2009).

¿Cuál es el nuevo panorama político que se abre luego de las elecciones? ¿Qué consecuencias trae aparejado el resultado electoral para el movimiento obrero? En el presente artículo intentamos esbozar algunas posibles respuestas

El contexto internacional
Repasemos brevemente el contexto internacional, en el cual se desarrollaron las pasadas elecciones. La economía capitalista mundial se encuentra atravesando una profunda crisis. Las consecuencias para los trabajadores son las de siempre en estas circunstancias. Durante los períodos de retracción económica, aumentan las suspensiones y los despidos, que ya se cuentan por millones en todo el mundo. La desocupación se incrementa, sumergiendo en la miseria a vastos sectores de la población trabajadora. “Las tasas de desocupación que alcanzaron los países ricos se instalaron en la agenda pública como el principal –y casi excluyente– impacto social de la actual debacle mundial”. La crisis económica golpea con fuerza a los países más poderosos del planeta, “la economía de los Estados Unidos ha generado una tasa de desocupación del 8,9 por ciento (13 millones de desempleados), que junto con los subempleados y los desalentados es del 15,8 por ciento (16 millones de personas)”. Los jóvenes son los más afectados, “en Estados Unidos, la tasa de desocupación abierta es 8,9 por ciento, la joven supera el 20 y la de la población joven de color es mayor al 30”. El propio “secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, dice que el número de personas con hambre en el mundo saltó de 865 millones a más de 1000 millones” (Página 12, 31/05/2009). También en Europa crece el desempleo, la tasa de desocupación alcanzó en marzo de este año el 8,3%, “en consecuencia, el número de desempleados entre los 27 países que integran la UE sumaba 20,1 millones” (Página 12, 30/04/2009)

El empobrecimiento generalizado de las masas obreras provoca un profundo malestar entre los explotados. Una de sus consecuencias es el incremento de la xenofobia, Italia “acaba de declarar delito penado criminalmente a la inmigración ilegal” (Página 12, 31/05/2009). Según indican los últimos resultados de las elecciones en Europa, son las fuerzas ubicadas a la derecha ó la extrema derecha, las que consiguen capitalizar el descontento popular. En las recientes elecciones al parlamento europeo, la derecha ganó “en 22 de los 27 países de la UE. Y el retroceso socialista fue amplio, junto con el alza de la extrema derecha. Los votantes avalaron la gestión conservadora de la economía, su política inmigratoria y el manejo de la seguridad” (Clarín, 09/06/2009). “Partidos racistas y xenófobos consiguieron una importante cantidad de votos” (Clarín, 08/06/2009). Por lo tanto, la profundización de la desocupación y la miseria, que trae como consecuencia la crisis económica mundial, por el momento, es absorbido políticamente por la derecha.

Contexto nacional
La debacle económica mundial, como no podía ser de otra manera, impacta con fuerza en la Argentina. Además de las consecuencias ya señaladas -incremento de la desocupación- se añade el aumento de la inflación, que castiga duramente el salario de los trabajadores. También se suman los anunciados aumentos de tarifas, que deterioran aún más los sueldos. En muchos casos la patronal pretende conseguir que los trabajadores acepten el congelamiento de los salarios, azuzando el fantasma de la crisis económica y la desocupación, ó más aún, como en el caso de Techint, donde la empresa propuso lisa y llanamente la rebaja de las remuneraciones (Clarín, 28/06/2009).

El gobierno se debilita a manos de la derecha

La principal conclusión que se debe extraer y subrayar, de las elecciones del pasado 28 de junio, es que el descontento de la población fue canalizado mayoritariamente por fuerzas conservadoras, ubicadas a la derecha del gobierno. No se deben buscar excusas o vericuetos discursivos que intenten soslayar este proceso. El crecimiento ó consolidación de opciones progresistas o tibiamente centroizquierdistas, como las expresadas por Pino Solanas, en Capital Federal, ó Martín Sabatella en Provincia de Buenos Aires, no contrarrestan esta tendencia general.

Terminado el proceso electoral, nos encontramos con un gobierno más débil, pero esa pérdida de poder se produce a manos de la derecha, de opciones políticas más reaccionarias. Envalentonados por el resultado de las urnas, los empresarios renuevan la ofensiva sobre las fuerzas del trabajo. Hay una fuerte presión por reducir puestos de trabajo, especialmente sobre los contratados. Los propios trabajadores tienen temor a realizar demandas por miedo a las represalias. En otros casos, están dispuestos a obtener aumentos salariales menores de los necesarios. Son muchos los que perciben que “la cosa está difícil”.

En este contexto, el margen para la disputa salarial y para la construcción de corrientes sindicales combativas y democráticas, se ha estrechado. Esta situación demanda mucho más cuidado de parte de los activistas gremiales. Lo que no se consiguió en años de bonanza económica y de mayor apertura política, ahora será mucho más difícil de obtener.

La situación actual exige estrechar filas contra el enemigo común. Hoy más que nunca, se deben dejar de lado posiciones sectarias y aislacionistas, se debe procurar y apostar por una política de frente único, para potenciar las escasas fuerzas con las que contamos. Las divisiones innecesarias, en estos momentos, más que en ningún otro, favorecen a las fuerzas patronales.

Ofensiva opositora y empresarial
Conocido el resultado electoral, las fuerzas políticas opositoras y las entidades empresariales, de la industria y del campo, se abalanzaron sobre el gobierno. La oposición pretende derogar los superpoderes antes de diciembre (La Nación, 30/06/2009). Las asociaciones patronales quieren cobrarse viejas cuentas pendientes y procuran sacar ventajas de la creciente fragilidad del gobierno. La AEA (Asociación Empresaria Argentina), que reúne al capital más concentrado, salió a criticar con fuerza las políticas del gobierno, “reclamó un marco institucional sólido y previsible, bajar las retenciones agropecuarias, atacar la inflación, readecuar el Indec, respetar la propiedad privada y que no se afecte la libertad de prensa” (La Nación, 19/07/2009). Por su parte, la UIA demanda la devolución de los reintegros del IVA y que se reduzca la carga tributaria. También exigen “una significativa mejora en la productividad, con énfasis especial en los aspectos impositivo, laboral y financiero” (La Nación, 07/07/2009). Por su parte, la Mesa de Enlace renovó su embestida contra el gobierno, nuevamente busca reducir ó eliminar las retenciones a las exportaciones. El temblor causado por las elecciones llegó hasta la misma CGT, se renovaron los cuestionamientos a la conducción de Moyano, sus adversarios se sienten ahora más fortalecidos que nunca.

Palabras finales
En resumen, el gobierno sale debilitado de la contienda electoral, se fortalecen propuestas políticas ubicadas a la derecha del oficialismo. Este contexto resulta favorable para las fuerzas patronales, que salen a reclamar al gobierno concesiones de todo tipo. La situación de los trabajadores empeora. A la crisis económica internacional, que ya golpeaba duramente a los asalariados, ahora se suma un clima político aún más reaccionario. La necesidad de aunar fuerzas se vuelve hoy más imprescindible que nunca.

Extraído de http://www.prensadelfrente.org

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